martes, 8 de marzo de 2011

Adicción a las Drogas


La drogadicción es una enfermedad que tiene su origen en el cerebro de un gran número de seres humanos. La enfermedad se caracteriza por su cronicidad o larga duración, su progresión y las recaídas.
Se debe entender que el adicto seguirá siendo un adicto mientras viva, es decir, que el individuo se rehabilita para poder vivir sin consumir la droga y, de allí en adelante, éste será un adicto en remisión, no estará usando la droga, pero para mantenerse en ese estado de abstinencia o remisión no podrá bajar la guardia.
Las Drogas Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona.
Existe la  concepción que es de carácter social, según ésta las drogas son sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusan y que en alguna forma traen un perjuicio individual y social.
Como se ve, un elemento importante es la intencionalidad y el propósito de alterarse mentalmente en algunas de las formas, ya sea deprimiéndose, alucinándose o estimulándose. Luego nos queda el problema dónde actúan estas sustancias, ya que todas estas drogas tienen un elemento básico en el organismo que es el sistema nervioso central el cual es la estructura más delicada y el más importante que tiene el ser humano, y si estas sustancias actúan sobre esas estructuras dañándolas, perjudicándolas, indudablemente que van constituir un elemento grave y peligroso para la colectividad; para la salud individual y lógicamente para la salud pública.
Consecuencias sociales, legales y económicas del uso de drogas
El consumo de drogas, legales e ilegales, constituye un problema de salud pública muy importante. Los riesgos y daños asociados al consumo varían para cada sustancia.
Además, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de conocimiento o experiencia del usuario, su motivación, etc. y las propiedades específicas de cada droga así como la influencia de los elementos adulterantes.
Estas consecuencias son muy diversas y pueden subdividirse en:
Sociales
Los adictos a drogas, con frecuencia se ven envueltos en agresiones, desorden público, conflictos raciales, marginación,...
Cuando se comienza a necesitar más a las drogas que a las otras personas pueden arruinarse o destruirse las relaciones íntimas y perderse las amistades. Se puede dejar de participar en el mundo, abandonar metas y planes, dejar de crecer como persona, no intentar resolver constructivamente los problemas y recurrir a más drogas como "solución".
El abuso de las drogas puede también perjudicar a otros, por ejemplo: el dinero con que son pagadas las drogas puede privar a la familia de satisfacciones vitales como comida o ropa. El discutir los problemas y situaciones de la adicción puede generar conflictos familiares. Las reacciones violentas a las drogas pueden llevar al usuario a cometer asaltos e incluso asesinatos. Si una mujer embarazada toma drogas sin control médico puede ocasionar malformaciones genéticas en el nuevo ser que está en gestión.
Legales
Abusar de las drogas es contra la ley. Los ofensores (tanto los que experimentan como los que se dedican al consumo de drogas) corren el riesgo de tener que pagar multas y/o ser encarcelados. Un arresto puede significar vergüenza, interrupción de los planes de vida, antecedentes penales. Ciertas drogas pueden desencadenar una violencia incontrolable y conducir al usuario a crímenes que son severamente punibles por la ley.
Económicas
Dado el ingente volumen de dinero que mueve el mercado de las drogas y el narcotráfico, tanto los consumidores como los países contraen importantes deudas; se crean bandas organizadas; se produce desestabilización económica nacional, etc. El uso continuo de drogas puede ser muy caro, ya que sus costos se elevan a cientos y, en ocasiones, a miles de dólares por año. Para sostener su hábito muchos usuarios recurren al crimen.
Prevención del abuso de drogas
La prevención del abuso de drogas significa tomar una actitud positiva para oponerse al abuso de drogas, de modo que nunca se convertirá en un problema. Para eso se requiere:    Entender el porqué del abuso de las drogas.
    Animar el desarrollo de las cualidades individuales que llevan a la satisfacción personal.
    Identificar las condiciones bajo las cuales haya más probabilidad de que comience el abuso de drogas.
    Apoyar el esfuerzo continuo de comunicación entre padres, niños del mismo grupo, la comunidad y las escuelas.
    Crear alternativas que ayuden a satisfacer las necesidades de las personas.
    Comprometerse a ayudar permanentemente porque no basta asistir a una conferencia de vez en cuando.
    Para ayudar a prevenir el abuso de las drogas hay que animar el desarrollo de las cualidades positivas, esto es: ayudar a gente joven a desarrollar actitudes, valores y comportamiento que conduzcan a la fortaleza interna, la satisfacción y el alcance de metas. Entre las cualidades importantes se encuentran:
    El amor propio, los que se estiman a si mismos y creen en sus propias habilidades tienen menos riesgo de abusar de las drogas.
    El asistir a la escuela con confianza, el frecuentar cursos pueden ser una experiencia placentera para los que se desempeñan bien. Hay que animar a los estudiantes a que desarrollen hábitos de estudio que lleven al éxito en las aulas y a tener confianza en ellos mismos.
    Responsabilidad, los que acostumbran a tomar decisiones desarrollan un mayor sentido de responsabilidad y aprender a tomar decisiones prudentes acerca de muchas cosas, incluyendo el abusar de las drogas.
    Ambición, los que quieren alcanzar el éxito con frecuencia rechazan las drogas porque se dan cuenta que ellas pueden interponerse a sus metas.
    El bastarse a uno mismo, cuando las personas aprenden a entretenerse ellas solas y a satisfacer su propia curiosidad, quedan mejor preparadas para actuar independientemente.
    Simpatía, la sociabilidad puede ayudar a las personas a hacer amistades y a mantenerlas. Los que experimentan la aprobación social corren menos riesgo de abusar de las drogas para ganarse la aprobación de sus iguales.
    Optimismo, las personas alegres, que se interesan en la vida y que esperan las cosas buenas que la vida trae, pueden corren menos riesgo de abusar de las drogas.
    Asiduidad, el establecer metas razonables y el esforzarse por alcanzarlas puede dar satisfacción personal y evitar el aburrimiento.
Educar es prevenir
No hay una fórmula mágica para derrotar el auge de las drogas en nuestro país y en el mundo. La prevención es la medida más efectiva que podemos tomar como padres y representantes responsables. Esta prevención exige un trabajo duro y constante que permita desarrollar en nuestros hijos y representados sus capacidades y destrezas para defenderse de las drogas. Para lograrlo, debemos seguir pasos muy concretos.
    Sembrar en nuestra familia los valores de responsabilidad, disciplina, solidaridad y compromiso social.
    Respetar al joven y al niño como individuos capaces de opinar, decidir y participar en la vida familiar y escolar.
    Orientar al joven y al niño sobre el uso de su tiempo libre.
    Educar al joven y al niño para que se estimen y se respeten a sí mismos.
    Enseñar con el ejemplo propio.
    Conversar frecuentemente con niños y jóvenes sobre este tema.
    Hablar sobre los mensajes que transmiten los medios de comunicación.
    Compartir actividades para estrechar los lazos familiares.
    Relacionarse con los amigos de los hijos para conocer sus intereses y los lugares que frecuentan.
    Comunicarse con los hijos, alumnos y jóvenes para discutir las dificultades que puedan surgir en su entorno.
    Asumir posiciones claras y firmes al hablar de las drogas.
La responsabilidad en el núcleo familiar
Muchos padres responsabilizan a "las malas compañías" de conducir a sus hijos por el camino, pero la realidad es que a veces, la familia, sin darse cuenta, puede propiciar en el niño o el joven, el uso de drogas por varias razones:
    Ausencia física de los padres u otros miembros de la familia.
    Falta de apoyo emocional.
    No establecer normas y límites.
    No construir auténticas relaciones de afecto y limitarse a dar alimento, objetos y dinero.
    Sobreproteger a los hijos, ignorar sus capacidades y no permitir su independencia.
    Exceso de autoridad, que se manifiesta en frecuentes maltratos y castigos.
    Permanente clima de discusión, tensión e incomunicación.
    Despreocupación total por satisfacer las necesidades básicas de alimento, vestido, educación, recreación y afecto, creyendo que cuanto más trabajo pasen nuestros hijos, más aprenderán.
    Poseer antecedentes familiares de consumo de drogas.
    Predicar conductas que no se practican.
Ayuda al adicto
Dejar el hábito de la droga sin ayuda externa puede resultar peligroso (debido a los síntomas de abandono) y difícil (debido a la necesidad psicológica).
Puede obtenerse ayuda y/o información a través de muchas agencias, dependencias y personas privadas y públicas. Por ejemplo:

    Centros y clínicas de tratamiento de drogadicción, que se especializan en tratar a personas con problemas de drogas.
    Hospitales que tratan a pacientes internados o externos.
    Centros de salud mental y de orientación, que pueden tratar a personas con problemas de drogas analizando los problemas subyacentes.
    Agencias de salud pública y de servicio social, pueden proporcionar consejos prácticos, derivar profesionales, etc.
    Residencias intermedias, que brindan tratamientos en residencias para personas con problemas de Drogas.
    Centros de desintoxicación, que se ocupan específicamente de los problemas de alcoholismo y otros relacionados a éste.
Todos los anteriores nos ofrecen diversos programas de tratamientos. Cada persona, de acuerdo a su caso, puede recibir uno o más clases de tratamiento, incluyendo:
    Supervisión médica, para ayudar con los síntomas de abandono de la droga (como vómito, temblores, calambres, depresión severa, etc.)
    Mantenimiento de la metadona, para los adictos a la heroína. Ésta bloquea la necesidad física de la heroína y deja que la persona vuelva a tener un estilo de vida más normal.
    Orientación, psicoterápia, grupos de encuentro, etc. brindan un apoyo moral y contribuyen a tratar las causas de abuso de drogas.
    Rehabilitación, incluyendo orientación vocacional puede ayudar a la persona a retomar una vida comunitaria más productiva.
    Empleo de drogas, para eliminar los efectos de los narcóticos.
    Comunidades terapéuticas, ayudan las personas que abusan de las drogas a mantenerse alejados de ellas y superar los problemas.
Tratamientos para adictos
En los programas de tratamiento se utilizan varios métodos para ayudar al paciente a encarar las ansias por la droga y, tal vez, a evitar una recaída. La investigación muestran que la adicción es tratable. El tratamiento que se ajusta a las necesidades individuales permite al paciente aprender a controlar su condición y vivir una vida relativamente normal.
El tratamiento puede tener un efecto profundo no solo sobre las personas que abusan de las drogas, sino también sobre toda la sociedad, al mejorar significativamente el funcionamiento social y sicológico, disminuir la delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas. También puede aminorar espectacularmente los costos del abuso de droga para la sociedad.
Las fases básicas del tratamiento
El tratamiento se puede resumir en términos de un proceso dinámico secuencial o como un programa sistemático de tres fases relacionadas:
Aceptar la impotencia de las drogas.
La primera meta del tratamiento, una vez pasada la desintoxicación y el proceso de evaluación diagnóstica, es ayudar al paciente a admitir y aceptar que es impotente ante las drogas que alteran el estado de ánimo. En esta fase se le ayuda a aceptar el hecho que su vida se ha vuelto incontrolable (ingobernable) a causa de la adicción.
Reconocer la necesidad de cambio
La segunda meta del tratamiento es ayudar al paciente a reconocer que es crucial para su sobrevivencia cambiar su conducta. En este momento crítico, el equipo profesional necesita transmitir al paciente la convicción de que el tiene la capacidad para hacer cambios. Otro aspecto importante es ayudar al paciente a ver y entender que la estructura del programa, la rutina básica para llevarlo a cabo, es el vehículo para posteriormente lograr los cambios. El período de internamiento es de tratamiento, la recuperación se logrará después, poniendo en práctica lo que se aprendió en el programa. Se introduce al paciente al grupo de autoayuda (Narcóticos Anónimos [NA]) como una herramienta esencial para poder realizar el trabajo de su recuperación.
Planear para actuar
La tercera meta del tratamiento es ayudar al paciente a actuar, tomar decisiones y cambiar las conductas que necesitan ser cambiadas. La meta es apoyar al paciente a empezar a visualizar que podrá y necesitará realizar cambios en su estilo de vida.
Las drogas son agentes naturales o químicos que afectan las funciones y la estructura del cuerpo de los seres vivientes. Cambian la manera de actuar, pensar o sentir de quienes las consumen. Los tipos más comúnmente utilizados son:
La drogadicción es en realidad un fenómeno muy antiguo que en nuestros días se ha manifestado intensa y masivamente. Se observa en todas las edades y en todos lo grupos socioeconómicos; pero, según hemos visto el abuso de los fármacos perjudica enormemente la economía y la salud de los adictos, orillándolos a cometer delitos por la necesidad de obtener la sustancia a la que es adicto, ya sea robando o vendiendo la droga o induciendo a otros que no la han probado.

domingo, 6 de marzo de 2011

Trastorno Bipolar

Se llama trastorno bipolar  o trastorno afectivo bipolar a un trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.
El periodo de exaltación se llama “episodio maníaco”, de una palabra griega, “mania”,  que significa literalmente “locura”.

El nombre de afectivo se refiere a las enfermedades de los afectos, nombre genérico que se da a los trastornos depresivos, en general, y al trastorno bipolar. Indistintamente lo nombramos como trastorno bipolar, o como trastorno afectivo bipolar.

Trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno de ansiedad. Si tiene TOC, tiene pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Es posible que haga lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan. Las acciones repetidas se llaman compulsiones.
Algunos ejemplos de obsesiones son el miedo a los gérmenes o el miedo a lastimarse. Entre las compulsiones se incluye lavarse las manos, contar, revisar una y otra vez las cosas o limpiar. Cuando no se trata, el TOC puede dominar la vida de una persona.
Los investigadores piensan que tal vez los circuitos cerebrales no funcionen adecuadamente en las personas con TOC. Tiene una tendencia familiar. Con frecuencia, los síntomas comienzan en la infancia o la adolescencia. Los tratamientos que combinan medicinas y terapia suelen ser eficaces.
NIH: Instituto Nacional de Salud Mental

Trastorno de pánico

Es un tipo de trastorno de ansiedad en el cual alguien tiene ataques repetitivos de intenso miedo de que algo malo va a ocurrir en el momento menos pensado. La persona vive con el miedo de que va a ocurrir otro ataque.
Ver también: trastorno de ansiedad generalizada

Causas

La causa exacta de los trastornos de pánico o angustia se desconoce, aunque la genética puede jugar un papel. Los estudios sugieren que si un gemelo idéntico presenta este trastorno, el otro gemelo también desarrollará la afección en el 40% de las veces. Sin embargo, el trastorno de pánico a menudo ocurre cuando no hay ningún antecedente familiar.
El trastorno de pánico es dos veces más común en mujeres que en hombres. Los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años de edad, pero pueden ocurrir hacia los 35 años. Aunque el trastorno de pánico se puede presentar en niños, no suele diagnosticarse hasta que sean mayores.
Antes de hacerse un diagnóstico de un trastorno de pánico, las personas con esta afección con frecuencia han tenido visitas a salas de urgencias y médicos por síntomas relacionados con posible ataque cardíaco u otros síntomas físicos.

Síntomas

Una crisis o ataque de pánico comienza de repente y con mucha frecuencia alcanza su punto máximo al cabo de 10 a 20 minutos. Algunos síntomas pueden continuar durante 1 ó más horas después de esto. Durante un ataque de pánico, la persona cree que "va a enloquecer, " que va a tener un infarto o que está a punto de morir.
Los ataques de pánico no se pueden predecir. Al menos en las primeras etapas del trastorno, no hay ninguna señal o desencadenante que comience el ataque. El recuerdo de un ataque pasado puede provocar ataques de pánico. La frecuencia y el patrón como ocurren puede variar.
Los ataques de pánico pueden incluir ansiedad respecto a estar en una situación donde un escape pueda ser difícil (como estar en una multitud o viajando en un auto o autobús).
Una persona con trastorno de pánico a menudo vive con miedo de otro ataque y puede sentir temor de estar sola o lejos de la ayuda médica.
Con el trastorno de pánico, por lo menos cuatro de los siguientes síntomas se presentan durante un ataque:
Los ataques de pánico pueden cambiar el comportamiento en el hogar, el trabajo o el colegio. Las personas con este trastorno a menudo sienten preocupación acerca de los efectos de sus ataques de pánico.
Las personas con trastorno de pánico pueden tener síntomas de:

Pruebas y exámenes

El médico llevará a cabo un examen físico, incluyendo exámenes de sangre y una evaluación psiquiátrica. Es necesario descartar trastornos de salud antes de poder hacer el diagnóstico del trastorno de pánico.
También es necesario considerar los trastornos relacionados con la drogadicción, dado que algunos pueden simular ataques de pánico. Este problema de adicción también se puede presentar cuando las personas con ataques de pánico intentan hacerle frente a sus miedos utilizando alcohol o drogas psicoactivas.
Los trastornos cardiovasculares, endocrinos, respiratorios y del sistema nervioso (neurológicos) pueden estar presentes al mismo tiempo que los trastornos de pánico. Los exámenes de diagnóstico específicos que se llevan a cabo variarán de una persona a otra, dependiendo de los síntomas.
Muchas personas con trastorno de pánico acuden primero a buscar tratamiento en la sala de urgencias, porque el ataque de pánico se siente como un ataque cardíaco.

Tratamiento

El objetivo de la terapia es ayudarlo a desempeñarse bien durante las actividades de la vida diaria. La terapia cognitiva conductista (TCC) y los medicamentos son los pilares fundamentales del tratamiento.
Los medicamentos son una importante parte del tratamiento. Una vez que usted empieza a tomarlos, no los suspenda súbitamente sin hablar con el médico.
Los medicamentos que se pueden utilizar abarcan:
  • Los antidepresivos llamados ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) son los medicamentos más comúnmente utilizados para el trastorno de pánico y abarcan fluoxetina (Prozac), sertralina (Zoloft), paroxetina (Paxil), fluvoxamina (Luvox), cetalopram (Celexa) y escitalopram (Lexapro).
  • Los inhibidores de la recaptación de la serotonina y norepinefrina (IRSN) y otros antidepresivos.
  • Si los ISRS y los IRSN no ayudan, se pueden usar benzodiazepinas, las cuales pueden abarcar alprazolam (Xanax), clonazepam (Klonopin) y lorazepam (Ativan). Sin embargo, las personas pueden volverse dependientes o adictas a drogas en este tipo de medicamentos. Lo ideal es que se utilicen solamente en forma temporal.
  • Se pueden usar otros antidepresivos y algunos anticonvulsivos para casos severos.
  • Los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO), como fenelzina (Nardil), tranilcipramina (Parnate) e isocarboxazida (Marplan ), sólo se emplean cuando ninguno de los otros fármacos funciona. Aunque pueden servir para tratar el trastorno de pánico, los IMAO tienen efectos secundarios serios y pueden interactuar con otros fármacos y alimentos.
Las terapias cognitivas conductistas se deben usar junto con terapia farmacológica. Se deben dar de 10 a 20 visitas con un profesional en salud mental durante muchas semanas. Las partes comunes de esta terapia abarcan:
  • Aumentar la comprensión y control sobre puntos de vista distorsionados de estresantes en la vida, como el comportamiento de otras personas o eventos en la vida.
  • Aprender a reconocer y reemplazar los pensamientos que causan pánico para disminuir la sensación de indefensión.
  • Aprender manejo del estrés y técnicas de relajación para ayudar cuando se presenten los síntomas.
  • Practicar la desensibilización sistemática y la terapia de exposición, en las cuales a usted se le pide relajarse, luego imaginar las cosas que causan la ansiedad, trabajando desde el menos hasta el más temido. Igualmente se ha utilizado con éxito la exposición gradual a la situación de la vida real para ayudar a las personas a superar sus miedos.
El tratamiento conductual parece tener beneficios duraderos.
El ejercicio regular, el sueño adecuado y las comidas programadas a horas regulares pueden ayudar a reducir la frecuencia de los ataques. Disminuya o evite el consumo de cafeína, algunos medicamentos de venta libre para los resfriados y otros estimulantes, debido a que pueden empeorar los síntomas.

Expectativas (pronóstico)

Los trastornos de pánico pueden ser duraderos y difíciles de tratar. Aunque es posible que algunas personas con este trastorno no se curen con tratamiento, la mayoría puede esperar un mejoramiento rápido con terapias farmacológicas o conductistas.

Posibles complicaciones

El abuso de sustancias puede ocurrir cuando la gente que tiene ataques de pánico trata de hacerle frente a su miedo consumiendo alcohol o drogas ilegales.
Las personas con el trastorno de pánico tienen mayor probabilidad de vivir desempleadas, de ser menos productivas en el trabajo y tener relaciones personales difíciles, incluyendo problemas matrimoniales. El funcionamiento laboral, social y familiar está todo interrumpido.
La agorafobia es cuando el miedo a futuros ataques de pánico lleva a alguien a evitar situaciones o sitios que se piensa causan los ataques. Esto puede llevar a una persona a poner restricciones severas acerca de los lugares a donde va o quién está alrededor. Ver: trastorno de pánico con agorafobia
La dependencia de los ansiolíticos es una posible complicación del tratamiento. Dicha dependencia implica la necesidad del medicamento para poder desenvolverse y evitar los síntomas de abstinencia. No es lo mismo que adicción.

Cuándo contactar a un profesional médico

Solicite una cita con el médico si los ataques de pánico están interfiriendo con su trabajo, las relaciones interpersonales o la autoestima.

Prevención

Si usted tiene ataques de pánico, evite lo siguiente:
  • El alcohol
  • Estimulantes como la cafeína y la cocaína
Estas sustancias pueden desencadenar o empeorar los síntomas.

Nombres alternativos

Crisis de angustia (ataques de pánico)

Referencias

Hofmann SG, Smits JA. Cognitive-behavioral therapy for adult anxiety disorders: a meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. J Clin Psychiatry. 2008;69:621-632.
Taylor CT, Pollack MH, LeBeau RT, Simon NM. Anxiety disorders: Panic, social anxiety, and generalized anxiety. In: Stern TA, Rosenbaum JF, Fava M, Biederman J, Rauch SL, eds. Massachusetts General Hospital Comprehensive Clinical Psychiatry. 1st ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier;2008:chap 32.
Pollack MH, Kinrys G, Delong H, Vasconcelos e Sá D, Simon NM. The pharmacotherapy of anxiety disorders. Stern TA, Rosenbaum JF, Fava M, Biederman J, Rauch SL, eds. Massachusetts General Hospital Comprehensive Clinical Psychiatry. 1st ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier;2008:chap 41.

Actualizado: 2/14/2010

Versión en inglés revisada por: Fred K. Berger, MD, Addiction and Forensic Psychiatrist, Scripps Memorial Hospital, La Jolla, California. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.